
Artritis y artrosis: en qué se parecen y en qué no.
Artritis es un término que significa “inflamación de la articulación”.
Hay muchos tipos (reumatoide, psoriásica, gota, etc.). Artrosis (u osteoartritis) es un tipo concreto de artritis que aparece sobre todo por desgaste mecánico y cambio estructural del cartílago con el paso del tiempo.
La diferencia esencial es la causa: la artrosis es principalmente “de desgaste y carga”, mientras que la artritis reumatoide es autoinmune (el sistema inmune reacciona contra el revestimiento de la articulación).
Artrosis (osteoartritis): más común, típica de rodillas, caderas, manos y columna. Suele empeorar con exceso de movimiento y mejorar con el reposo, especialmente al final del día. La rigidez matutina suele ser breve.
Artritis reumatoide (AR): autoinmune, con inflamación más marcada, rigidez matutina prolongada (a veces >1 hora), afectación simétrica (ambas manos, ambas muñecas) y posibles manifestaciones fuera de las articulaciones. Puede deformar las articulaciones si no se controla.
Síntomas habituales:
En ambas: dolor articular, rigidez, sensibilidad al presionar, chasquidos y a veces hinchazón. En periodos de más actividad o frío, los síntomas suelen acusarse más.
Más típicos de la artrosis:
Dolor que empeora con actividad (subir/bajar escaleras, caminar largo rato) y mejora en reposo.
Rigidez que acorta el movimiento al levantarse y que va “aflojando” con el movimiento progresivo.
Dificultad para ciertas tareas (abrir tarros, ponerse de cuclillas).
Más típicos de artritis reumatoide:
Rigidez matutina prolongada, calor y enrojecimiento articular.
Cansancio general, a veces febrícula o pérdida de apetito.
Hinchazón simétrica de pequeñas articulaciones (manos, muñecas, pies).
Complicaciones que pueden conllevar:
Pérdida de función (limitaciones para ciertos trabajos o deportes).
Deformidades (más propias de AR si la inflamación persiste).
Mayor riesgo de caídas por dolor y debilidad muscular.
En AR, posible afectación de otros órganos y mayor riesgo cardiovascular si la inflamación se mantiene elevada.
¿Qué está pasando “dentro” de la articulación?

En artrosis, el cartílago que “almohadilla” los huesos se hace más fino y menos elástico.
El hueso reacciona (crecen “picos” llamados osteofitos) y la cápsula articular se vuelve más sensible.
Es un proceso mecánico-inflamatorio: la carga, el peso corporal, la fuerza muscular y la alineación del miembro influyen muchísimo.
En AR, el sistema inmune “se confunde” y genera inflamación sostenida en el revestimiento de la articulación (la membrana sinovial), que libera sustancias que dañan cartílago y hueso si no se frena.
¿Se pueden prevenir?
No siempre, pero hay mucho que sí depende de nosotros y podemos hacer:
Moverse y fortalecer: el ejercicio regular protege el cartílago y nutre la articulación; fortalece músculo y mejora el dolor. Tanto fuerza como actividad aeróbica ayudan en artrosis de rodilla.
Peso saludable: perder entre 5–10% del peso (si hay sobrepeso) reduce la carga sobre rodillas y puede disminuir el dolor y la progresión del daño; pérdidas mayores (20%) logran mejoras aún mayores. Por ello es importante no tener sobrepeso.
Ergonomía y hábitos: evitar movimientos repetidos, adaptar sillas/altura WC, y mantener buena postura al estar sentado o dormir.
Además, un hallazgo muy reciente: reeducar la forma de caminar ajustando ligeramente el ángulo del pie (unos 5–10° “hacia dentro” o “hacia fuera”, de forma personalizada) puede aliviar el dolor de rodilla por artrosis y reducir la carga interna de la articulación; en un ensayo de un año, este ajuste personalizado mejoró el dolor de forma comparable a la medicación y pareció enlentecer el desgaste del cartílago. Lo ideal es hacerlo con guía profesional (no todas las personas necesitan el mismo ajuste).
Enfoque natural y completo: movimiento, descanso, mente y entorno.
Piensa en tres pilares que se refuerzan entre sí:
Moverse a diario:

Objetivo semanal: acumular 150–300 min de actividad aeróbica suave-moderada (caminar, bici, nadar) + 2–3 sesiones de fuerza (piernas, glúteos, core, espalda, brazos). Ambas modalidades son útiles, lo importante es hacerlas.
Micro-hábitos: 5–10 min de movilidad articular por la mañana para “despertar” rodillas, caderas y columna; pausas activas cada hora si trabajas sentado.
Gestos que descargan: usa bastón en días de brote, mochilas en lugar de bolsas a un lado, salvaescaleras o ascensor si hay dolor agudo.
Gait retraining: si tienes artrosis de rodilla (compartimento medial), plantea a tu fisio evaluar reeducación de la marcha con ajuste de ángulo del pie.
Peso y metabolismo:
Si tienes sobrepeso, un plan realista para perder ≥5–10% en 3–6 meses puede cambiar tu día a día: menos dolor, más función y menor riesgo de progresión.
Recuperación y estrés:
Dormir 7–8 h, técnicas de respiración/relajación y paseos al aire libre. El estrés agrava el dolor debido a que el cortisol produce inflamación, la relajación baja el “volumen” del sistema nervioso.

Alimentación antiinflamatoria.
La base más estudiada y mejor tolerada es el patrón mediterráneo: verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas; aceite de oliva virgen extra como grasa principal; pescado (sobre todo azul) varias veces a la semana; lácteos fermentados; poca carne roja y ultraprocesados; y agua o infusiones como bebida.
Este patrón se asocia con menos dolor y menor riesgo de formas sintomáticas de artrosis de rodilla, y con menor severidad de síntomas; además ayuda a controlar el peso.
Qué priorizar:
Diario: verduras de hoja (espinaca, rúcula), crucíferas (brócoli, coliflor), tomates, cebolla, zanahoria; frutas del bosque y cítricos.
Semanal: pescado azul (sardina, caballa, salmón), legumbres (lentejas, garbanzos, alubias) 3–5 veces, frutos secos naturales (nuez, almendra) un puñado/día, semillas (chía/linaza molida).
Siempre a mano: aceite de oliva virgen extra, avena integral, yogur/kéfir naturales, especias antiinflamatorias (cúrcuma con pimienta, jengibre, ajo).
Limitar: bebidas azucaradas, ultraprocesados, exceso de azúcares libres y carnes procesadas.
Trucos que funcionan

Plato antiinflamatorio: medio plato de verduras, un cuarto de proteína saludable (pescado/legumbre/huevo) y un cuarto de cereal integral o tubérculo (arroz integral, quinoa, patata), con AOVE por encima.
Batch cooking: lentejas, garbanzos cocidos, verduras asadas, pescado al horno.
Colores: cuantas más plantas de colores distintos, más antioxidantes y polifenoles.
Suplementación natural.
La evidencia de suplementos es variable (algunos ayudan, otros no tanto). Siempre valora calidad del producto (certificación de terceros), revisa interacciones (p. ej., anticoagulantes) y comenta con un profesional si estás embarazada, lactando o tienes tratamientos en curso.
Omega-3 (EPA/DHA)
Puede modular la inflamación y la sensibilidad articular, con señal más consistente en artritis reumatoide que en artrosis. En RA, varios ensayos muestran mejoría modesta de dolor y número de articulaciones sensibles.
Orientativo: 1–2 g/día de EPA+DHA en cápsulas concentradas, consultar con
tu médico o especialista.
Cúrcuma/curcumina (con piperina o formulaciones mejoradas)
Metaanálisis recientes apuntan a una mejoría del dolor y la función en artrosis de rodilla frente a placebo y efectos comparables a AINEs en algunos ensayos, con buena tolerancia.
Orientativo: 500–1000 mg/día de extracto estandarizado (con piperina o formulación de alta biodisponibilidad), con comida.
Boswellia serrata (incienso indio)
Datos de ECA y revisiones sugieren alivio de dolor y mejor función en artrosis tras 4–8 semanas; se investiga su combinación con ácido hialurónico oral.
Orientativo: 100–250 mg de AKBA estandarizada 1–2 veces/día, según extracto.
Colágeno hidrolizado
La evidencia es mixta: algunos ensayos observan mejoras leves en dolor en un período de 3 meses.
Orientativo: 5–10 g/día.
Vitamina D
Útil si existe deficiencia (salud ósea e inmune). Si tus niveles son normales, no se ha visto beneficio específico consistente para dolor articular. Prioriza exposición solar responsable y lácteos.
Jengibre / té verde
Evidencia emergente/heterogénea; algunos ensayos muestran beneficio sintomático leve-moderado. Considerarlos como complementos adecuados.
Consejo práctico: prueba un suplemento cada vez (no varios a la vez), anota dolor/rigidez/función semanalmente, y revalúa a las 8–12 semanas con criterios objetivos del día a día (caminar, subir escaleras, abrir frascos).
Plan de movimiento anti-dolor:
Diario: 10 min movilidad suave (tobillos, rodillas, caderas, columna), paseo de 20–40 min (o bici/natación).
L–X–V: fuerza de tren inferior y core (sentadilla para glúteos, elevación de talones, remo con banda). 2–3 series de 8–12 repeticiones, sin dolor agudo.
M–J: caminata a ritmo cómodo o elíptica 30–45 min.
S o D: sesión lúdica (baile suave, caminata breve, piscina).
Rodilla con artrosis: consulta con tu fisio por reeducación de marcha (ángulo de pie), especialmente si tu dolor es “por dentro” de la rodilla.
Recetas antiinflamatorias (desayunos, comidas, cenas y bebidas)
Todas rinden para 1–2 personas; ajusta cantidades. Usa AOVE (aceite de oliva virgen extra), sal y pimienta al gusto.
Desayunos

Porridge mediterráneo de avena y frutos rojos
½ taza de avena integral, 1 taza de bebida vegetal sin azúcar o leche, 1 cda de semillas de chía o linaza molida, 1 taza de frutos rojos (frescos o congelados), 1 puñado de nueces, ½ cdita de canela.
Cocina la avena 5–7 min; añade chía/linaza y canela. Sirve con frutos rojos y nueces.
Tostada de pan integral, ½ aguacate, rodajas de tomate, 1 lata de sardinas en AOVE, limón, orégano.
Tritura el aguacate con limón, unta, coloca tomate y sardinas, espolvorea orégano.
Yogur natural/kéfir con granola casera y cúrcuma
Yogur o kéfir, ¼ taza granola integral sin azúcar, 1 cda de almendras, ½ cdita de cúrcuma + una pizca de pimienta negra, miel.
Comidas
Ensalada templada de garbanzos, brócoli y salmón
Garbanzos cocidos (1 taza), floretes de brócoli, 120–150 g de salmón a la plancha, AOVE, limón, perejil, comino.
Saltea brócoli 3–4 min, mezcla con garbanzos, añade salmón desmigado, aliña con AOVE, limón y comino.
Quinoa con verduras y cúrcuma
¾ taza de quinoa, pimiento rojo/amarillo, calabacín, cebolla morada, cúrcuma ½ cdita + pimienta, AOVE.
Sofríe verduras, agrega quinoa cocida y especias.
Lentejas estofadas con espinacas y tomate
Lentejas, tomate triturado, cebolla, ajo, laurel, pimentón, espinacas, AOVE.
Sofríe cebolla/ajo, añade tomate y pimentón, agrega lentejas y agua; al final, espinacas.
Cenas

Merluza al horno con patata y pimiento verde
Filetes de merluza, patata en rodajas finas, pimiento verde, cebolla, AOVE, limón.
Hornea las patatas/verduras 20–25 min; añade la merluza 8–10 min más.
Tacos de pollo con pico de gallo y guacamole ligero
Pollo en tiras, especias (pimentón, comino), tortitas integrales, pico de gallo (tomate, cebolla, cilantro, lima), guacamole.
Saltea el pollo, monta los tacos con mucha verdura.
Bowl de tofu crujiente, batata y col lombarda
Tofu firme, batata asada, col lombarda en tiras finas, pepino, semillas de sésamo, AOVE, salsa de yogur con limón y ajo.
Hornea la batata, dora el tofu, monta el bowl.
Bebidas antiinflamatorias
Infusión de cúrcuma y jengibre (tibia, ideal tarde/noche)
Bebida vegetal sin azúcar caliente, ½ cdita cúrcuma, 3–4 láminas jengibre fresco, pizca de pimienta y miel.
Batido verde suave para media mañana
Espinacas, manzana, pepino, 1 cda de semillas de chía, agua fría.
Fresco, hidratante y con fibra saciante.
Preguntas frecuentes (rápidas y prácticas)
¿El reposo absoluto ayuda? No: agrava rigidez y debilidad. Mejor movimiento dosificado.
¿Qué calzado conviene si tengo artrosis de rodilla?
- Zapatos con Suela Flexible: Permite un movimiento más natural del pie, reduciendo la tensión sobre las articulaciones afectadas por la artrosis.
- Soporte del Arco: Un buen soporte del arco distribuye el peso corporal de manera más uniforme a través del pie, minimizando la presión en puntos específicos susceptibles a dolor.
- Amortiguación Adecuada: Absorbe el impacto al caminar, protegiendo así las articulaciones de los pies de las fuerzas adicionales que pueden exacerbar el dolor y la degeneración.
- Plantillas Removibles: Característica del calzado que permite la personalización y ajuste según las necesidades específicas del pie.
(Consulta con un profesional para que te pueda recomendar lo más adecuado para ti)
¿Puedo correr si tengo artrosis? Depende del caso. Muchas personas mantienen carrera suave si alternan con bici/nado, hacen fuerza y controlan el dolor al día siguiente.
¿El clima influye? Cambios de presión y frío pueden aumentar la percepción de dolor, suele ocurrir en los cambios de estación.
Mini-plan de 2 semanas (guía de bolsillo)
Semana 1
Camina 25–30 min/día (o bici), 2 sesiones de fuerza (cuerpo completo).
En comidas y cenas: ½ plato verduras, ¼ proteína saludable, ¼ integral/tubérculo.
Desayunos: alterna porridge, tostada con sardina y yogur con cúrcuma.
Empieza un diario de dolor/rigidez (0–10) y de actividades que te sientan bien o mal.
Si hay artrosis de rodilla: pide a tu fisio valorar ángulo de pie al caminar.
Semana 2
Sube a 35–40 min de caminata en 3 días y añade una tercera sesión de fuerza (ligera).
Introduce 2 comidas de legumbre y 2–3 raciones de pescado (1–2 de azul).
Si te planteas suplementar: empieza UNO (p. ej., cúrcuma de calidad), 8–12 semanas de prueba con registro de síntomas.
Datos de interés y actualizaciones recientes:
Peso y rodilla: pérdidas del 10% del peso en personas con artrosis de rodilla y obesidad se asocian a mejoras claras de dolor y función; a mayor pérdida, mayor beneficio.
Ejercicio: tanto el entrenamiento de fuerza como el aeróbico mejoran el dolor en artrosis de rodilla; lo clave es la constancia.
Dieta mediterránea: mejor adherencia = menos riesgo de artrosis sintomática de rodilla y menor severidad de síntomas, según estudios observacionales y revisiones recientes.
Señales de alerta: consulta si…
Dolor nocturno intenso que no cede, fiebre o malestar general.
Articulación muy roja, caliente y con fiebre (posible infección o gota).
Pérdida rápida de fuerza, hormigueos persistentes o bloqueo articular.
Hábitos que marcan la diferencia:
150–300 min/semana de cardio suave + 2–3 días de fuerza.
Plato mediterráneo (½ verduras, ¼ proteína, ¼ integral/tubérculo).
2–3 raciones/semana de pescado (1–2 de azul).
30 g/día de frutos secos y 1–2 cdas de AOVE.
Si hay sobrepeso, objetivo –5 a –10% en 3–6 meses.
Dormir 7–8 h y reservar 10 min/día para respiración/relajación.
Si pruebas suplementos: empieza con uno, tómalo durante 8–12 semanas, anota resultados.
En resumen:
Artritis es un término general; artrosis es la forma degenerativa por desgaste y carga, mientras que la artritis reumatoide es autoinmune.
El abordaje natural más sólido se apoya en moverse cada día, fortalecer, gestionar el peso, cuidar el descanso y alimentación antiinflamatoria.
Varios suplementos (cúrcuma/curcumina, boswellia, omega-3) pueden ayudar a mitigar el dolor.
Novedad interesante: reeducar la marcha con un pequeño ajuste personalizado del ángulo del pie puede aliviar el dolor de rodilla por artrosis y podría frenar el desgaste (fisioterapia)
SEGUNDA PARTE
(PROTOCOLO PARA ARTRITIS Y ARTROSIS)
Cuando hablamos de dolor articular, la mayoría de las personas piensan automáticamente en “achaques de la edad” o en que “el cartílago se gasta”.
Sin embargo, artritis y artrosis son condiciones diferentes que pueden afectar tanto al cuerpo como a la mente, limitando la vida diaria, la independencia y hasta el estado de ánimo.
La buena noticia es que no todo está perdido: hay mucho que podemos hacer para prevenir, aliviar y ralentizar su progresión.
Y lo mejor es que gran parte de estas herramientas están en nuestras manos: alimentación, ejercicio, descanso, suplementación natural, manejo del estrés y pequeños cambios en el estilo de vida.
La clave: la artritis suele deberse a inflamación interna (inmunológica o metabólica), mientras que la artrosis es degenerativa y mecánica, aunque ambas pueden compartir síntomas y empeorar con la inflamación crónica.
Síntomas físicos, emocionales y psicológicos
🔹 Síntomas físicos comunes
Dolor articular (leve al inicio, más constante con el tiempo).
Rigidez, sobre todo por la mañana o después de reposo.
Hinchazón, calor o enrojecimiento en artritis.
Crujidos o chasquidos al mover la articulación.
Pérdida de movilidad o rango de movimiento limitado.
Debilidad muscular alrededor de la articulación afectada.
Deformidad progresiva en casos graves (dedos torcidos, rodillas deformadas…)
🔹 Síntomas emocionales y mentales
El dolor crónico no solo afecta al cuerpo, también al ánimo y la mente. Entre los síntomas menos comentados pero muy frecuentes encontramos:
Fatiga y agotamiento: la inflamación consume energía y el dolor roba horas de sueño reparador.
Baja autoestima: la pérdida de independencia o dificultad para tareas cotidianas genera frustración.
Ansiedad: miedo al futuro, a perder movilidad o a no poder trabajar o disfrutar de la vida como antes.
Depresión: la limitación física mantenida y el dolor constante pueden llevar a tristeza profunda.
Aislamiento social: muchas personas con dolor articular crónico reducen actividades sociales y recreativas, lo que agrava el malestar emocional.
Niebla mental: la inflamación sistémica y la falta de sueño pueden afectar la concentración y la memoria.
Por eso es esencial abordar la artritis y la artrosis de forma holística, cuidando no solo el cuerpo, sino también la mente y el entorno.
Complicaciones si no se tratan:
Rigidez progresiva y pérdida de movilidad.
Deformidades irreversibles en las articulaciones.
Mayor riesgo de caídas y fracturas.
Afectación de órganos internos (en algunos tipos de artritis).
Alteraciones emocionales: depresión, ansiedad, aislamiento.
Pérdida de autonomía y calidad de vida.
Origen en el cuerpo: ¿qué pasa dentro de la articulación?
En la artrosis, el cartílago que amortigua los huesos se desgasta, los huesos rozan entre sí y aparecen “picos” óseos (osteofitos). Esto genera dolor y rigidez.
En la artritis reumatoide, el sistema inmunológico ataca la membrana sinovial que recubre la articulación, provocando inflamación, destrucción de cartílago y daño óseo.
En la gota, se acumulan cristales de ácido úrico que desencadenan inflamación y dolor agudo.
Prevención: ¿se puede evitar?
No siempre, pero hay factores que reducen el riesgo y la progresión:
Mantener un peso saludable.
Hacer ejercicio regularmente (fuerza, movilidad y aeróbico).
Cuidar la postura y ergonomía.
Evitar movimientos repetitivos excesivos.
Alimentación antiinflamatoria.
Controlar el estrés y descansar bien.
Tratamiento holístico y natural:
El abordaje debe ser integral, sumando varios pilares:
- Movimiento consciente
Caminar, nadar, bicicleta suave.
Yoga o tai chi para movilidad y equilibrio.
Ejercicios de fuerza para proteger articulaciones.
- Descanso y sueño reparador
Dormir 7–8 horas.
Rutinas de relajación antes de dormir (infusiones, respiración).
- Manejo del estrés
Meditación, respiración profunda, paseos relajados.
Terapia psicológica si hay depresión o ansiedad.
- Alimentación antiinflamatoria
Estilo mediterráneo: verduras, frutas, legumbres, pescado azul, frutos secos, aceite de oliva virgen extra.
Reducir azúcares, ultraprocesados y grasas trans.
Especias antiinflamatorias: cúrcuma, jengibre, canela.
- Suplementos naturales
Omega-3 (EPA y DHA): aceite de pescado o algas.
Cúrcuma con pimienta negra (curcumina biodisponible).
Boswellia serrata (extracto estandarizado).
Colágeno hidrolizado + vitamina C.
Vitamina D (si hay déficit confirmado).
👉 Forma correcta de tomarlos:
Tomar con comida para mejorar absorción.
Introducir uno por uno para evaluar efectos.
Mantener mínimo 8–12 semanas antes de valorar.
No combinarlos todos de golpe.
Menú semanal antiinflamatorio:
Día 1
Desayuno: Avena cocida con frutos rojos, semillas de chía y nueces.
Snack: Yogur natural con canela.
Comida: Ensalada templada de garbanzos con brócoli y salmón.
Cena: Merluza al horno con patata y ensalada verde.
Día 2
Desayuno: Tostada integral con aguacate, tomate y sardinas.
Snack: Infusión de cúrcuma y jengibre.
Comida: Lentejas estofadas con verduras y espinacas.
Cena: Buddha bowl de tofu, batata y col lombarda.
Día 3
Desayuno: Yogur/kéfir con granola casera y cúrcuma.
Snack: Manzana con almendras.
Comida: Quinoa con verduras y cúrcuma.
Cena: Tacos de pollo con pico de gallo y guacamole ligero.
Día 4
Desayuno: Batido verde (espinacas, pepino, manzana, chía).
Snack: Puñado de nueces.
Comida: Garbanzos con calabaza y cúrcuma.
Cena: Crema de calabacín con huevo duro y pan integral.
Día 5
Desayuno: Pan integral con hummus y pimiento asado.
Snack: Kéfir de agua con frutos rojos.
Comida: Pescado azul al horno con ensalada mediterránea.
Cena: Ensalada de pollo con aguacate y semillas de calabaza.
Día 6
Desayuno: Avena con plátano, cacao puro y nueces.
Snack: Infusión de rooibos.
Comida: Lentejas rojas con zanahoria y cúrcuma.
Cena: Omelette de espinacas con ensalada fresca.
Día 7
Desayuno: Yogur natural con frutos del bosque y semillas.
Snack: Puñado de almendras.
Comida: Paella de quinoa con verduras y mejillones.
Cena: Sopa ligera de verduras y pescado blanco.
Protocolo de 1 mes (ejemplo práctico)
Semana 1
Iniciar caminatas diarias de 20–30 min.
Incorporar 2 días de fuerza (ejercicios simples con el peso del cuerpo).
Empezar menú mediterráneo.
Tomar cúrcuma (500 mg/día con comida).
Semana 2
Aumentar caminatas a 35–40 min.
Introducir yoga o estiramientos 2 veces/semana.
Añadir 2 comidas con legumbres.
Tomar boswellia (250 mg/día).
Semana 3
Añadir un día extra de fuerza.
Practicar 10 min de respiración o meditación al día.
Introducir pescado azul 3 veces/semana.
Añadir colágeno hidrolizado (10 g/día con vitamina C).
Semana 4
Revisión de síntomas (diario de dolor, energía, sueño).
Mantener ejercicio y dieta.
Añadir omega-3 (1–2 g/día EPA+DHA).
Si hay déficit de vitamina D confirmado: suplementar según recomendación profesional.
👉 Al final del mes: evaluar mejoras en dolor, rigidez, energía y estado de ánimo.
Conclusión
La artritis y la artrosis no tienen por qué ser sinónimo de resignación. Con un enfoque natural y holístico que incluya alimentación antiinflamatoria, movimiento regular, gestión del estrés, suplementos naturales y apoyo emocional, es posible reducir el dolor, ganar energía, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.
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